martes, 3 de diciembre de 2013

Los días de Chopper y yo sin ti

Chopper me observa desde la escalera de madera. Hay un silencio prolongado entre los dos: ninguno esperaba a que te fueras, y la tristeza no se desvanece con el transcurrir de los días; él ha perdido a su amo y yo a quien más he amado en toda la vida... quizá la melancolía que nos une sea la misma.

Ambos seguimos viendo los mismo programas de siempre, le sigo comprando el mismo concentrado en el mismo supermercado, el lado de la cama para mí sigue siendo el mismo, Chopper no se atreve a dormir en tu lado, a él le sigue gustando dormir junto a mis pies. Nada en este departamento ha cambiado: tus libros, tu cepillo de dientes, tus gafas de sol, tu taza especial para el café ¡Todo! permanece exactamente en el mismo sitio. Incluso, Chopper sigue siendo el mismo impaciente que siempre molesta a los vecinos, y continúan llegándome las quejas de la administración, no puede escuchar un timbre porque empieza a ladrar... como verás las cosas siguen yendo como antes, sólo que sin ti, como si el libro de nuestras vidas hubiese quedado suspendo en la página en que desdiste salir, y ya no pudiéramos dar vuelta hacia delante, como si nos resistiremos, como si el hecho de resignarnos fuera opcional...


Yo no sé si vas a volver o no, pero cuando Chopper me observa así, como esperando a que le de una noticia sobre ti, no hay mucho que yo pueda hacer, es como si él me contagiara de la idea de que vas a volver, y de pronto empiezo a creer que en cualquier momento vas a llegar, y nos vas a contar todo lo que pasó y tus argumentos serán tan convincentes que te los creeremos y nos olvidaremos pronto de tu inexplicable ausencia. 


Ha sonado el timbre y aquel sonidito me ha resultado familiar... Chopper siempre que alguien viene de visita cree que eres tú, antes yo también lo creía, lo esperaba, pero ahora solo lo anhelo; él se vuelve loco, y me pongo mal cuando veo que se trata de Ana o Ema, pero intento que no lo noten... quizá sea la Señorita Stell


Chopper está en la sala y me mira con un brillo autentico en sus ojos, empieza a ladrar euforicamente, qué raro -pienso- ha esperado hasta verme para actuar como un loco. Trato inútilmente de calmarlo, es como... es como si se tratase de tu llegada.


Ahora de nuevo creo que eres tú, apenas si puedo respirar y sostenerme al mismo tiempo, camino hacia la puerta con la sensación de que ya estoy muerta, muerta de miedo o de felicidad. Pero... abro y ya no hay nadie, tal vez se han equivocado de departamento y lo han notado a tiempo... me vuelvo hacia Chopper, no hay nada que decir, él lo comprende en seguida con una sola mirada, es la misma mirada llena de desilusión que le ha dicho otras tantas veces que no eres tú. 


2 comentarios: