Escucho el sonido de la puerta y por los sigilosos pasos descubro tu presencia, has vuelto, cuando menos lo esperaba, justo cuando creía que iba a pasar solo la noche. Pero, ¿cómo es que ha sucedido? ¿Acaso es hoy el aniversario de nuestra relación furtiva? -No, claro que no- No es hoy ni lo será nunca ¿Y sabes por qué? ¿En serio te lo preguntas? ¡Qué estúpido soy! Mil y una vez más maldigo mi vida, nunca dejaré de encararme esta absurda manía, porque estoy solo en mi habitación y nada (excepto mi sombra) se asemeja a una figura humana. Solo, completamente solo en medio de una noche de invierno, hablándole ¿A quién? a la nada, suspirando y bebiendo coñac... y te veo... y me duele tenerte tan cerca ¡Y saber que fuiste mía! y que te has ido para ya nunca volver a serlo.
Y.... estoy solo y sucumbo en una terrible pena, y te pienso todo el tiempo, y aun cuando no me lo creas, te digo que no me he logrado sobreponer a tu pérdida. Ahora paso las noches enteras frente a la chimenea y te recuerdo.... Y hoy, precisamente hoy me vino la imperiosa necesidad de confesarte de que contigo fui feliz. Pero no estás, y poco importa lo que pueda decir porque ya nada te hará volver a mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario