En noches sombrías como ésta cuando no se escucha ya nada, cuando el aire está cargado de intriga y de silencio imagino qué sería de mi vida si lo hubiera dejado todo por ti, si hubiera vendido mi alma por amor, así fuera sólo por un poco de amor ¿ acaso sería feliz? No lo sé, ya nunca lo sabré. Las oportunidades como esa solo vienen una vez cada cien años y ya es demasiado tarde para mí y mis arrepentimientos.
Tal vez así debió ocurrir, las estrellas habían trazado nuestros destinos desde mucho antes de nuestro nacimiento, y nada debía alterar la majestuosa fuerza de la fatalidad, tú y yo solo fuimos víctimas de una causalidad sin causa, de una contradicción lógica, de un mecanicismo sin fuerza. Tu destino y el mío eternamente paralelos, condenados a extrañarnos sin la redención de la muerte o el olvido, ocupando lugares y tiempos distintos. Lejos, muy lejos, pero al mismo tiempo cerca, muy cerca ¿cómo es posible? No lo sé, pero así fue…
Tal vez así debió ocurrir, las estrellas habían trazado nuestros destinos desde mucho antes de nuestro nacimiento, y nada debía alterar la majestuosa fuerza de la fatalidad, tú y yo solo fuimos víctimas de una causalidad sin causa, de una contradicción lógica, de un mecanicismo sin fuerza. Tu destino y el mío eternamente paralelos, condenados a extrañarnos sin la redención de la muerte o el olvido, ocupando lugares y tiempos distintos. Lejos, muy lejos, pero al mismo tiempo cerca, muy cerca ¿cómo es posible? No lo sé, pero así fue…
Bato sólo vernos una vez… esa vez, cuando inesperadamente mis ojos se encontraron con los tuyos, fue una simple coincidencia milenaria que tuvo lugar gracias otras miles de millones de coincidencias , y éstas finalizaron en el milagro de encontrarnos y mirarnos durante un instante lo suficientemente eterno para comprender que eras tú mi complemento perfecto, pero aun así hubo una fuerza mucho más grande, mucho más poderosa; Una fuerza oscura y siniestra que no pudimos entender ni detener y que hizo de nuestras vidas un devenir sin sentido, sin una causa primera y lo más imperdonable aun: sin un fin
Ahora mientras contemplo la luna y las estrellas durante las horas insomnes pienso en mí, ya no en ti, y veo desde mi escritorio la panorámica de una habitación descuidada, llena de libros, de notas y cuadernillos que ya olvidé por qué escribí, historias ya terminas y otras que apenas estoy por escribir, y él está en medio de mi caos universal, en medio de un suelo cubierto de hojas deshechas por el azar, duerme tranquilo y su ron ronronear inconstante me transmite la paz, esa paz que necesito para comprender que finalmente logré ser feliz
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